viernes, 2 de septiembre de 2016 | By: Paco Lainez

Avaricia



Avaricia.

Los opulentos no perciben
que tras su mundo de riquezas,
hay otro mundo paralelo
de escasez, hambre y tristeza,
una vida que coloca al pobre
un pesado yugo que le empuja 
hasta ahogarlo en la miseria.
Para los todopoderosos,
y sus títeres gobernantes
creen que todos los días son:
felices días de circo y feria.
Desconocen la cruda realidad,
ignoran el dolor que provoca
en el alma de los que sufren;
alimentarse cada día con:
un plato con tropezones
de nubes transparentes
aliñados con viento salobre
y un sabroso manjar glaseado
bañado con licor de lágrimas.
Él, ya se sabe sometido
pone, la mano cabizbajo
soportando la vergüenza,
masticando la ira.
Detrás…la vida, un río,
una corriente que le arrolla,
un volcán interior …
siempre a punto de reventar
que ya no sabe como soporta,
un sinuoso y pino calvario.
Unos hijos que no entienden
ese mundo de lujo a su alcance
y ellos… ellos escasos de todo
por no tener… ya no tienen
algo tan infantil como los sueños.

Pobres del mundo, mirad:
como los que nos dominan
son, felices en su avaricia.
sábado, 8 de noviembre de 2014 | By: Paco Lainez

Danzarina



Recuerdo cuando danzabas
mientras llovía a cántaros,
parecía venirse abajo el cielo
los relámpagos recreaban
un juego de claroscuros,
mientras la noche lóbrega
quedaba solo iluminada
por las luminarias callejeras.
Entre tanto, seria, ejecutabas
únicamente para mí,
la música con un sonido tenue
mas bien intuida que sonora:




El lago de los cisnes,
una coreografía de piruetas
que a mi me parecían, saltos,
contorsiones imposibles,
que frágil te podías romper
como un juguete de cristal,
exhibiéndote infatigable,
alada como una mariposa.
Nunca me dejaste acercarme
hasta que al fin exhausta
venias a caer en mis brazos,




y yo, estoico, paciente
esperando que extenuada
resbalasen sobre mi piel
los mares salobres de tu piel.
Y allí mismo infatigables
nos enredábamos sin tregua
con el deseo clamando,
en un ultimo movimiento
de danza sobre mi cuerpo
de esa pieza mágica, única
que el tiempo nos enseñó
a interpretar fundidos.
miércoles, 27 de agosto de 2014 | By: Paco Lainez

Libros editados


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                                                              Las Libreras, en la Avenida cerca del Estadio

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lunes, 18 de agosto de 2014 | By: Paco Lainez

Juvenil inocencia




 
Que juvenil inocencia,
todo era en ti belleza,
ingenuidad, delicia,
me cohibía tu presencia.
Un corazón que palpita
al contemplar tu talla,
una creación genial
con un mirar que incita.
Cuanta tozudez costó
lograr que consintieras
poder saborear tus labios,
tocar tu cuerpo sedoso,
para colmarlo de caricias
con mis manos traviesas.





Eras para mi, inmaduro,

raso puro, inmaculado,

una virginal ofrenda

un talismán alborozado.

Percibía tu cara siempre

vergonzosa, arrebolada,

tus ojos verdes turbados

esquivando mi mirada,

la tuya siempre avizor

cautiva del viejo pavor,





por si alguien observaba

que nadie te delatara.

Cuantos anocheceres

oliendo aroma de rosas

caminábamos de la mano

por la pequeña alameda,

evitándome tu boca pura

vigilados por tus miedos






y una miríada de estrellas

entre las sendas oscuras.

Yo siempre insatisfecho

pretendiendo deleitarme

hasta el postrer instante

de tus penúltimos besos

y a oscuras en el portal

poder gozar y acariciarte.




martes, 5 de agosto de 2014 | By: Paco Lainez

Orilla



Que espléndido el atardecer

rojo de fuego el horizonte,

bellos reflejos en las riberas

con la marea vaciante.

Que hermosa planicie de arena,

cualquier noche vendré a ararla

para sembrarla de azucenas,

y al despuntar el amanecer

tener una espléndida orilla

de colores relumbrantes.



 
Desde el litoral distante
urtas, doradas, bogavantes,
millones de peces malvas,
la luna, sirenas y caracolas,
comentaban sorprendidas
los mágicos colores del alba
que coloreaban la ribera.



domingo, 27 de julio de 2014 | By: Paco Lainez

Monte…Bosque…



Tu sabes que de ti espero

solo lo que está a tu alcance,

el canto del río mañanero,

el silencio compañero

que va caminando conmigo

por los empinados senderos,

hollar la nieve impoluta

de los albos ventisqueros,

y esa escolanía del agua

es todo cuanto de ti quiero.

Si me das aquello que ansío

para que seguir buscando:

esa paz de las veredas,

ese silencio del bosque,

y el canto coral de los ríos.

Esa esplendente belleza,

paz que mi espíritu calma ,

ese silencio milenario

y la armonía de los arroyos,

paz, silencio y armonía

que gozo con la soledad,

que tengo alrededor mío.




sábado, 12 de julio de 2014 | By: Paco Lainez

Una noche de Mayo



Una noche de Mayo bebí
el rocío de la amapola,
embriagado de su elixir
la noche cabrilleaba
en busca de la aurora,
mientras noctámbulo
paladeaba con deleite
ese desconocido néctar
por la campiña a solas.
Caminaba entre el oleaje
de ese océano púrpura
saturado de silencios,
sempiterno noctívago
eufórico de su ambrosía,
embargado de quimeras,
evocaba otras épocas
que dejaron sus huellas
en los surcos del alma,
en el álbum del tiempo.
Fotogramas de una vida
colmada de naufragios,
en la madrugada túrbida
soñé que me arrastraban
mar adentro tempestades
oleadas de sangre roja.





miércoles, 2 de julio de 2014 | By: Paco Lainez

Un mundo infame

 


Trágicos llantos trae el alba,
copiosos sollozos la aurora
abatida, desconsolada,
no deja de jarrear sangre
para expiar las crueldades
por los dolores del mundo,
un mundo que se desangra
desbordante como un río,
una ciénaga sangrienta
que arrasa los continentes.
El poeta siempre utópico,
siempre orate visionario,
recitaba, cada día solitario
declamándole a los vientos
sus desgarradores versos.
En la plaza húmeda, fría,
con su perro y su guitarra,
nadie se para a escuchar
las sempiternas verdades
de sus valientes cuartetas.
Unos contando millones,
otros, asesinos infames
cadáveres por las cunetas.
La mayoría vergonzante,
niega al cantor su mirada
para que quiere nadie ver
la hambruna sobre la tierra,
ni los muertos de la guerra
para que quiere nadie oír
las certezas del coplero,
las verdades del poeta.