sábado, 17 de noviembre de 2012 | By: Paco Lainez

Bierzo


Estoy atado a esta tierra,
al silencio de sus valles
y a sus elevados montes,
a sus bosques centenarios
de castaños y de robles.

Estoy atado a esta tierra
y al frío de sus inviernos,
a sus calurosos veranos,
a sus cobrizos otoños
y sus bruñidos neveros.

Estoy atado a esta tierra
y a sus bellas primaveras
cuando brotan los cerezos,
a las hoces de sus arroyos
y sus empinados senderos.

Estoy atado a esta tierra,
a la sinfonía de sus ríos
y a sus pueblos de piedra,
a sus tejados de pizarra
y sus balcones de madera,


Cuando a ti me declaro
contándote mis desvelos,
viene a decirme la mar,
que se le agitan las olas
excitadas por los celos.
viernes, 9 de noviembre de 2012 | By: Paco Lainez

El niño




Mientras el niño dormía
una mariposa blanca
se posaba en su almohada,
con las sombras de la noche
su resplandor luminiscente
hacía irradiar su cara.
En sus labios se dibujaba
una sonrisa de nácar,
en tanto una luna llena
de los aleros colgaba,
aluzando la madrugada
de vieja plata labrada.



Los caminos del agua

  
Los caminos del agua, son para mí, todos esos ríos,
arroyos, regatos, todas esas pequeñas corrientes,
sonoras, cantarinas, que escuchaba cual concierto
cuando recorría las sendas, los caminos de esta hermosa tierra:
El Bierzo.


                   


 Este libro (como los anteriores) es un canto
al amor, a la naturaleza (al Bierzo) y por supuesto a ese lugar donde se hunden las raices de mi infancia y adolescencia, Cádiz.
  
Digamos pués, que este libro es, una declaración de amor.
Hablando de este, quiero dedicarselo por todo el amor que me dá ( y por su paciencia, infinita),
a María Encina, mi esposa y a mis hijos Fran y Suso.
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 Después de terminado este libro ( aunque hay incluidos dos o tres poemas posteriores) y antes de llevarlo a la imprenta, me fue diagnosticada una enfermedad con la aún ando luchando.
Hay un poéma intercalado entre los demás, totalmente identificable, con el que trato de enfrentarme a la enfermedad, con él, quiero dar ánimos a todos aquellos que como yo, sufren cualquier enfermedad, porque el estado ánimico para enfrentarla es muy importante.


Quiero aprovechar estas modestas páginas para dar las gracias a :

los cirujanos, anestesistas, psiquiatras, enfermeras y auxiliares, en definitiva a todo el personal del Hospital de El Bierzo, que con con su ayuda y su apoyo constante, hicieron que mi estancia hospitalaria fuese más llevadera.




 Una vez publicado “Los caminos del agua”, quiero continuar un camino interrumpido involutariamente, olvidar malos momentos, olvidarme del pasado y mirar confiado "solo" al presente. Y seguir publicando mis sueños en mi viejo blog.

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Todos o casi todos los poemas del libro
han sido publicados en este blogs. 
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Índice


Los caminos del agua
El río
Tierra dolorida
Esbozos del barrio
Nacer
Si supieras
Aprendió…
Dama
Devuélveme
Estrecho
Sarmiento
Centauros
Embozada
Espinas y labios
Hoy como ayer
¿Diferentes?
Velas
Acudirán…
Río Oza
Mis eternidades
Bamboleo
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Nocturno
Hoy
Corazones de piedra
Ensabanado
Ausencia
En el valle
Retorno
Árboles
Reinventarse
Luna
Ninfa
Tarambana soñador
Evocaciones
Semilla
Morar en tí
Soñarte…melancolía
Con el Otoño
Partir
Sobre tu lecho
Locura
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Púrpura
La cama
Silba…
Velados sueños
Que duro es…
Dime mujer
Deseo
Vientre fértil   
Deprisa, deprisa
Que hacer  
Carámbanos 
Viento aullador
En la casa del dolor
Nevando
Los Doce Apóstoles
Cádiz
martes, 3 de enero de 2012 | By: Paco Lainez

Punto y final


 Entrevelados sueños



 Entre velados sueños sentí
la opresión del abrazo
traicionero y glacial
de la parca temida,
soñé, que venía a cobrar
viejas deudas de mi vida.
Mas sin saber porqué,
sin aparente razón
tal como vino se fue.
No me dio más valor,
tampoco me dio más miedo
la cercanía de la muerte,
solo me hizo sentir
que ahora bajo su sombra
soy un hombre más fuerte.
Sé que un día volverá, 
cauto estaré a la espera
bajo la fría madrugada,
descansando en mi hogar,
o en la playa paseando.
Saber que ha de llegar
era algo, entrevisto, lejano,
ahora que ya pasaron
los fríos y largos inviernos
y tantísimas primaveras.
Ahora que ya nos miramos
de frente y ambos rehusamos
sabiendo que al final un día
el destino ha de juntarnos,
si no en un cercano presente
será, en un futuro no lejano,
prevenido, sereno caminaré
cuando me tome de la mano.
Cuando llegue la siega
y a segar mi tallo venga
tan solo le pediré:
hazlo si lo has de hacer
sutilmente, como se toca
la tersura de una mariposa,
o con esa delicadeza
con que se poda una rosa.

Estuve días hablando
cara a cara con la muerte,
mas se bien que de los dos
ella es sin duda más fuerte.
Pero… hay quien ya la venció
quizás también pueda yo
hacerle un quiebro, burlarla,
si me sonríe la suerte.
viernes, 16 de septiembre de 2011 | By: Paco Lainez

Toros


Careto sobre colorao,

ojo de perdiz, bragao,

siempre avizor

y siempre inquieto

de temible arboladura

y algo corniveleto.

Lento deambula él,

fiero, de bella estampa,  

señor entre la torada

y como tal rey campa

y avasalla a la manada,

moviendo con lentitud

su pesada osamenta.


Bajo un sol candente

que es fuego abrasador

y es plomo ardiente,

busca cobijo a la sombra

asfixiante, polvorienta, 

bajo las viejas encinas

de las áridas dehesas.


Si alguno osa turbarle

despierta su fiereza

y rompen como truenos

en la tormenta,

corneándose fieros

con sus astifinas,

letales cornamentas.


sábado, 3 de septiembre de 2011 | By: Paco Lainez

Castaños


Los castaños se han despojado

de su hábito temporal,

para mostrarnos las heridas

recibidas a lo largo

de una vida inmemorial.



Brazos extirpados por el rayo,

troncos desventrados

por la virulencia del fuego,

artríticos nudos que arquearon

sus brazos arcanos, longevos.

lunes, 29 de agosto de 2011 | By: Paco Lainez

Devuélveme


Devuélveme

la noche en un suspiro

que sin ella no soy nada

y me siento perdido

confuso y desvalido.

La noche es apenas

breve tiempo de misterio

y tinieblas que nos aísla, 

cuando la madrugada

centinela la encuentra

sorprendida, desvelada.

Ese halo que la envuelve

le da sentido a mi vida,

esa paz, esa quietud

son mis fieles amigas.


Devuélveme su sombra

que es mi pasión vivir

bajo su farol apagado,

aluzado por la Luna

a su regazo abrazado,

su silencio, su soledad

son los únicos aliados,

los únicos compañeros

en las horas de desvelo

que me brindan consuelo.


Detenla, que no se aleje,

detenla que no se aleje

que me da miedo perderla.

Mientras lees unos versos

estas soñando despierto,

ella descansa yacente

serena como mar sin olas

con la marea encalmada.


Devuélveme la noche

con su sombra valedora,

que vivo para gozarla

y no deseo que retorne

la mañana con su aurora.

viernes, 19 de agosto de 2011 | By: Paco Lainez

Que hacer


Que hago ante la belleza

lábil, de tu piel nacarada,

solo puedo abandonarme

a la marea encalmada,

al suave vaivén de olas

que me lanzan a tu orilla,

si tus ojos me incitan

con su vivaz mirada.

Que hago con tus brazos

a mi cuerpo enredados. 

Ya deshojada de pétalos

la gentil rosa de tu boca,

que hago con los besos

que mi boca delineaban,

si esos labios codiciosos

como heridas sellados 

 a tu boca me ataban.


Que hago con tu mirada

azul como mar serena,

mirar de alma perdida

que vaga en soledad

como un alma en pena,

que hago con tu mirada

en mis ojos prendida,

porqué algo tan bello

debía de morir nunca

pregunta ella dolida.


Como resistiré el embate

de la sangre que hierve,

que por mis venas late,

sabedor que tu ausencia

será siempre inmortal,

sempiterna penitencia.