viernes, 16 de septiembre de 2011 | By: Paco Lainez

Toros


Careto sobre colorao,

ojo de perdiz, bragao,

siempre avizor

y siempre inquieto

de temible arboladura

y algo corniveleto.

Lento deambula él,

fiero, de bella estampa,  

señor entre la torada

y como tal rey campa

y avasalla a la manada,

moviendo con lentitud

su pesada osamenta.


Bajo un sol candente

que es fuego abrasador

y es plomo ardiente,

busca cobijo a la sombra

asfixiante, polvorienta, 

bajo las viejas encinas

de las áridas dehesas.


Si alguno osa turbarle

despierta su fiereza

y rompen como truenos

en la tormenta,

corneándose fieros

con sus astifinas,

letales cornamentas.


2 comentarios:

Jana la de la niebla dijo...

Muy hermosa descripción del toro, es una pena que en algunos lugares hagan lo que hacen con él, una vergüenza para el ser humano.
Besos.

Concha López Fernández dijo...

A un animal tan soberbio non debían facerlle as falcatruadas que lle fan...

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