lunes, 8 de abril de 2013 | By: Paco Lainez

Adicto



Deambulo poseído por los deseos

caminando ebrio bajo la bruma,

ni esta niebla bruna, ni este frío gélido

que clausura el velo de las miradas

apagan las brasas de mi hoguera.

Adicto, corro tras la dosis diaria

de esa droga que es para mí tu cuerpo,

por vez primera rezuman mis ojos

un liquido salobre y corrosivo.




Hechizado, persigo la locura de una sombra

que me dejó como un trasto olvidado,

y yo, con mi demencia extraviada,

atormentado, no puedo olvidar nada,

la tersura de su tez incendiaria,

el tacto de sus manos, sus labios,

ese dintel de su boca enamorada.

Los recuerdos de un ayer cercano

acrecientan mi desconsuelo,

extienden sobre el páramo de mi mente

un hálito, un palio de oscuridad.




A veces, en instantes de lucidez

cuando no me ahoga el dolor del alma,

practico como una liberación

un salto atrás en el tiempo,

entonces me embriago con los aromas

salinos del sudor de tu piel

y la fragancia de tu pelo.

O deliro lascivo, obsceno con los sabores

de ese hontanar en el que mi boca expira,

o con esa ambrosía enloquecedora

que libé mil madrugadas de tus senos.



domingo, 31 de marzo de 2013 | By: Paco Lainez

Tiempos de tinieblas



Aquel bastión sutil alzado
oculto con tanto misterio,
de un tiempo narcotizado
que negó a hombres y mujeres
del amor todos sus placeres.
El deseo hacía de mis días
que fueran largos, eternos,
pero lejos de ti las horas
eran un auténtico infierno,
sentir el fuego de tu cuerpo
era como caminar descalzo
sobre las brasas del Averno. 




Si tu cuerpo era pecado
mi pasión abrasadora
me incitaba a ser pecador,
anhelando atormentado
que apasionada cedieras
y convertirte en seguidora
de mis creencias fundadas
de ganarnos la otra vida,
idolatrando núbil vestal,
fundiéndolas en una sola
como una colada candente
nuestras efigies pecadoras,
en ese volcánico crisol
de los lienzos de tu lecho. 




Quería perecer atrapado
en tu tupida enredadera
escalando sobre ella,
para asaltar ese baluarte 
misterioso y atrayente
de fémina transgresora.
Ay, como soñaba recorrer
tu abrupta orografía,
del alminar de tus pechos
a tus simas abisales, todos
sus recónditos caminos.  





Ay, como soñaba con beber
exprimiendo cada día,
hasta la última gota
de la exquisita ambrosía
que manaba del hontanar
de tus senos alabastrinos.  




Inútil tiempo de tinieblas
con los deseos amordazados,
por inquisidores de púlpito
predicadores de lo divino,
pecadores de lo predicado,
años de vivir corroídos
bajo el baldón del pecado.
Inútil tiempo de tinieblas
y deseos amordazados.



domingo, 24 de marzo de 2013 | By: Paco Lainez

Tu vientre

 
Día a día veía tu vientre
se inflamaba sin prisas,
al mirarte frente al espejo
se llenaban tus mejillas
de lágrimas, de sonrisas.  
En tu vientre y tu cintura 
la vida barbechó estrías
que te elevaron sempiterna
a la dignidad materna,
que nimiedad es esa mujer
si de los surcos ayer arados
llegaron, a brotar y florecer
flores de bella hermosura
que fueron razón de tu vida,
de la oquedad de tu seno
brotaron tiernas criaturas.


En las laderas de tus senos
nacieron arroyos azules
que allí jamás serpentearon,
de dos oteros que se avistan
entre un profundo estrecho,
manaron dos hontanares,
dos cálidos manantiales
que fluían de tus pechos,
esa fuente manó ambrosía
como torrentes arrolladores
en el deshielo primaveral,
de esa savia se alimentaron
asidos a su caño estrecho
como lobeznos al acecho.


martes, 19 de marzo de 2013 | By: Paco Lainez

Homenaje a los blogs


Poetas andaluces de ahora
es un cuaderno, un blog,
con letras derramadas azul añil,
como lapislázuli,
un torrente de versos
y palabras derramadas para ti,
es el reflejo
desde el otro lado de la realidad,
desde la atalaya,
la terraza de Barataria
se ve el crepúsculo púrpura
como un espejo de fuego.


Lo que trae el mar, cada día a la playa
son mis largas noches contigo
en la casa encendida,
mis caricias del alma son solo para ti,
no son palabras al viento,
ni palabras deshojadas
es un atardecer de letras
donde mi hogar se caldea con
rescoldos azulados,
y se embellece con flores y palabras,
con el vago recuerdo
de un memorial de silencios
donde solo
mis versos de amor van al viento.



observo el tiempo detenido,
a través de los ojos de la niebla
imagino ese acueducto azul,
otro amanecer nocturno
que pondrá al descubierto
un caos de sentimientos
donde la anatomía del deseo,
vaya desnudando sensaciones
y el orgasmo de Júpiter
consiga la sonrisa de Hiperión
poniendo cometas en el cielo,
en el despertar de los sentidos,
y en sus cuerpos etéreos, celestes,
y se romperá con la alborada
la magia del Plenilunio.


Un día,
y con mi pluma de cristal
contaré los secretos de Venecia,
haré invisible los versos de Fenix 
y el viejo cuento que ya está escrito:
érase una vez un príncipe azul que nunca existió,
sacaré de mi cajón secreto
un tintero lleno con lluvia limón.
De mis palabras y las vuestras
se desprende una saudade infinita
y solo os pido: dad al aire mi voz
desde la torre de sueños esmeralda,
así sabré que ese día
devuelvo al mar las voces de tu nombre.


El mercader de sonrisas viajará
veloz cual halcón peregrino
en el tren de las cinco menos diez,
el día ya estará alboreando
para que esa otra que soy yo,
desde mi niebla camine y busque
señuelos de tus palabras,
unas palabras descalzas
pronunciadas por
ese oráculo irresponsable
que con sus delirios de grandeza
soñó una clámide de flores en el desierto.


Desde mi noray soportaré
el embate de los mares y allí
donde habite el olvido
estarán amarrados mis barcos de papel,
con ellos cruzaré el océano de Gondal
para emular los viajes de Elsa,
mis naves partirán cargadas
con el ánfora dorada de la vid,
con ella saciaré la sed
mientras surco los caminos del silencio,
la bitácora de mi navío
guardará mis reflexiones
esos versos al vuelo
donde expreso de todo corazón 
mi sentimiento en poesía
hecha de sonrisas y lágrimas,
donde el olvido esconde
mil astillas de luna.


Desde mi azotea lanzaré
palabras al abismo escritas a vuelapluma
en mi diario de mareas,
y mecidas sobre las aireadas olas
vayan desde la orilla
hasta un mar de libertad
que en su viaje camino al sur
evocará el duende de la poesía
con sus aromas nocturnos, 
y la dama del sur soñará
con los pensamientos de un hombre
esos duendes que habitan
en las torres miradores, espíritus,
genios que se desvelarán
con dulzura al amanecer para soñar
con los reflejos aguamarina de
un azul como la mar de Cádiz



Todo las palabras que resaltan en el texto son nombres de blogs,
esto es solo un divertimento y a la vez un homenaje
a todos aquellos que habitamos este ciberespacio.