martes, 19 de marzo de 2013 | By: Paco Lainez

Homenaje a los blogs


Poetas andaluces de ahora
es un cuaderno, un blog,
con letras derramadas azul añil,
como lapislázuli,
un torrente de versos
y palabras derramadas para ti,
es el reflejo
desde el otro lado de la realidad,
desde la atalaya,
la terraza de Barataria
se ve el crepúsculo púrpura
como un espejo de fuego.


Lo que trae el mar, cada día a la playa
son mis largas noches contigo
en la casa encendida,
mis caricias del alma son solo para ti,
no son palabras al viento,
ni palabras deshojadas
es un atardecer de letras
donde mi hogar se caldea con
rescoldos azulados,
y se embellece con flores y palabras,
con el vago recuerdo
de un memorial de silencios
donde solo
mis versos de amor van al viento.



observo el tiempo detenido,
a través de los ojos de la niebla
imagino ese acueducto azul,
otro amanecer nocturno
que pondrá al descubierto
un caos de sentimientos
donde la anatomía del deseo,
vaya desnudando sensaciones
y el orgasmo de Júpiter
consiga la sonrisa de Hiperión
poniendo cometas en el cielo,
en el despertar de los sentidos,
y en sus cuerpos etéreos, celestes,
y se romperá con la alborada
la magia del Plenilunio.


Un día,
y con mi pluma de cristal
contaré los secretos de Venecia,
haré invisible los versos de Fenix 
y el viejo cuento que ya está escrito:
érase una vez un príncipe azul que nunca existió,
sacaré de mi cajón secreto
un tintero lleno con lluvia limón.
De mis palabras y las vuestras
se desprende una saudade infinita
y solo os pido: dad al aire mi voz
desde la torre de sueños esmeralda,
así sabré que ese día
devuelvo al mar las voces de tu nombre.


El mercader de sonrisas viajará
veloz cual halcón peregrino
en el tren de las cinco menos diez,
el día ya estará alboreando
para que esa otra que soy yo,
desde mi niebla camine y busque
señuelos de tus palabras,
unas palabras descalzas
pronunciadas por
ese oráculo irresponsable
que con sus delirios de grandeza
soñó una clámide de flores en el desierto.


Desde mi noray soportaré
el embate de los mares y allí
donde habite el olvido
estarán amarrados mis barcos de papel,
con ellos cruzaré el océano de Gondal
para emular los viajes de Elsa,
mis naves partirán cargadas
con el ánfora dorada de la vid,
con ella saciaré la sed
mientras surco los caminos del silencio,
la bitácora de mi navío
guardará mis reflexiones
esos versos al vuelo
donde expreso de todo corazón 
mi sentimiento en poesía
hecha de sonrisas y lágrimas,
donde el olvido esconde
mil astillas de luna.


Desde mi azotea lanzaré
palabras al abismo escritas a vuelapluma
en mi diario de mareas,
y mecidas sobre las aireadas olas
vayan desde la orilla
hasta un mar de libertad
que en su viaje camino al sur
evocará el duende de la poesía
con sus aromas nocturnos, 
y la dama del sur soñará
con los pensamientos de un hombre
esos duendes que habitan
en las torres miradores, espíritus,
genios que se desvelarán
con dulzura al amanecer para soñar
con los reflejos aguamarina de
un azul como la mar de Cádiz



Todo las palabras que resaltan en el texto son nombres de blogs,
esto es solo un divertimento y a la vez un homenaje
a todos aquellos que habitamos este ciberespacio.
sábado, 16 de marzo de 2013 | By: Paco Lainez

Traen los amaneceres

Traen los amaneceres

unas madrugadas de amor

agarrado a tus caderas,

unas noches de plenilunio

con aromas a primavera.

Traen los amaneceres

 un aromático despertar

a salobre brisa marina,

suaves restos del aroma

de las noches de azahar

y luz de auroras ambarinas.

Traen los amaneceres

un susurro calmo, ebrio,

de volcánicos placeres,

instantes que exudan

las pieles satisfechas

de amadas y amantes.
Traen los amaneceres

el desgarro dolorido

por el deseo lacerados

de unos labios deseados

como tizones ardientes.

Traen los amaneceres

fragancias del registro

de oscuros humedales,

de búsquedas infinitas

en recónditas cavernas.
Traen los amaneceres

una placidez silente,

unas varadas serenas

en la rada de tu vientre,

ese estar uncido al yugo

como un bajel al noray,

como un reo sometido

preso a perpetuidad,

encadenado exultante

a las pétreas columnas

esbeltas de tus piernas.

Traen los amaneceres

un cabalgar desbocado,

un galope encabritado

de cinturas y de senos,

jadeantes, convulsos

como arenosas dunas

oscilantes, movedizas.
Traen los amaneceres

suspendidas en el aire

reverberaciones de risas

de dos amantes traviesos

cortejándose en el lecho,

desenfrenados jadeos

de sus eróticos juegos,

leve instante de calma

después de la batalla,

una eufórica bonanza

de placeres satisfechos.

domingo, 10 de marzo de 2013 | By: Paco Lainez

Miedo



Me da miedo, mucho miedo
al pensar alguna vez,
de que viendo lo que ves
el miedo vuelva a renacer.


Que otra vez un frío invierno
venga a azotarnos la piel,
y agoste una primavera
que no llegó a florecer.


No hay nada peor que el miedo
para que se acallen los cantos,
el silencio amordace las voces,
se adormezcan los sueños
y nos atenace el llanto



sábado, 2 de marzo de 2013 | By: Paco Lainez

Si mi pluma

Si mi pluma marinera
un día cambió la mar
por la belleza del monte,
no es que ya no te quiera
es que cambió el horizonte
de mi pluma marinera.

Ahora sueño los sueños
en las alturas del monte,
porque desde allí diviso
nítidos los horizontes.
A veces mientras subo
los empinados senderos,
por la verde espesura
de hayedos y robledales,
transito entre sueños
envuelto en las nieblas,
que hace que los caminos
parezcan casi irreales.
Hace ya tanto tiempo
que dejé de soñar
entre la espuma alba
de las olas de la mar.
Hace ya tanto tiempo
que casi me olvido,
que allí fui nacido
y con sabor a salitre
aprendí a mamar.
Si mi pluma marinera
un día cambió la mar
por la belleza del monte,
no es que ya no te quiera
es que cambió el horizonte
de mi pluma marinera.
Arrastrado por los vientos
llegué a las tierras frías,
dentro de mis pensamientos
estas cada hora del día.
De esta forma y manera
espero que llegue la hora,
para invertir la travesía
y bañarme en tu ribera.
Si mi pluma marinera
un día cambió la mar
por la belleza del monte,
no es que ya no te quiera
es que cambió el horizonte
de mi pluma marinera.
 
                                              De mi libro " La mar de tu mirada"