martes, 9 de agosto de 2011 | By: Paco Lainez

...melancolía


 
El crepúsculo se oculta

ya muere el día, oscura,

llega la noche y llega

cargada de melancolía.

 

Mil alaridos resuenan

en los alcores del alma,

bramaba a gritos por ti

desde aquella lejanía.

 

Atardece y llevo conmigo

todo el dolor del olvido,

las aguas del río se tiñeron

con la sangre de mi herida.

 

Como supo esa aflicción

la senda que la llevaría,

tantas almas por buscar

y vino a dar con la mía.


Yo, que sueño las voces

de las olas de tus mareas,

en los rápidos del rió

que corre entre las hoces.

 

Yo, que sueño las umbrías

sendas de las arboledas,

con las sombras encaladas

de tus angostas callejas,

 

yo, que sueño el horizonte

celeste de tus azoteas,

desde las elevadas cimas

cuando la aurora azulea.

 

Como evitar que pueda

poco a poco vencerme,

cuando se marcha el día

como evitar que se llene

mi alma de triste…

3 comentarios:

Jana la de la niebla dijo...

A veces la añoranza nos muerde con afilados dientes. ¡Ánimo, amigo!
Muchos besitos.

Concha López Fernández dijo...

Non é bo deixarse levar pola melancolía. Xoga malas pasadas. Pero ás veces é inevitable e neses momentos semella que a alma se evade coas cores do solpor...

Conchi dijo...

Hola Salvochea, preciosa poesía nostalica y melancolica cargada de sentimientos, un saludo amigo, y un placer seguir leyendo tus bellos sentimientos.

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